Confirmado. Javier Milei negó que haya una recesión. Dijo que «los indicadores están arrojando cualquier cosa» en una entrevista con Luis Majul para LN+.
La nota de Carlos Pagni en LA NACION ubica al Presidente en una tensión conocida. Menem, De la Rúa y Macri también intentaron explicar el freno económico con causas externas o pasajeras. Milei, según el texto, va un paso más allá.
Pagni sostiene que el mandatario atribuye los datos a errores metodológicos. Dice que, para Milei, el programa de reformas volvió anacrónica la medición. El propio Milei agregó que no hay que mirar solo la economía «blanca».
En esa línea, afirmó que la economía «negra» o informal «está volando». En Nueva York, dijo que eso ocurre porque la gente no toma decisiones de inversión de largo plazo y opera provisoriamente «en negro» por miedo a lo que pueda venir.
El comentario de fondo es claro. Cuando un gobierno discute los números antes que la realidad, el costo cae sobre la economía de todos. El problema no es el termómetro, si el paciente no mejora.
Aquí está en juego algo básico: la confianza en las estadísticas y en la lectura de la economía. Si el poder descalifica los datos porque incomodan, debilita la referencia común para debatir política pública. Y sin esa base, el ajuste de cuentas lo termina pagando el contribuyente, no el relato.
