ESPAÑA (Pulso) — Las autoridades españolas reforzaron la vigilancia en Melilla. La ciudad autónoma registra un incremento sostenido de cruces irregulares desde Marruecos. Ocurre en paralelo a la crisis que ya sacude Ceuta desde hace varios días.
Según informaron autoridades locales y medios españoles, los intentos de ingreso irregular aumentaron. Se producen tanto por la frontera terrestre como por la costa mediterránea. Las fuerzas de seguridad permanecen en alerta máxima.
En Ceuta, la situación es crítica. El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, solicitó al Gobierno español la declaración de emergencia nacional. Argumentó que la capacidad de respuesta local «había sido ampliamente superada», según la fuente.
En Melilla, los centros de acogida enfrentan elevados niveles de ocupación. Las autoridades locales advirtieron que, de mantenerse el ritmo, será necesario ampliar la capacidad de alojamiento. También piden más recursos para la atención mientras se resuelve la situación administrativa de los ingresantes.
Diversos dirigentes reclamaron un endurecimiento de la vigilancia fronteriza. También exigieron mayor implicación de Bruselas. Ceuta y Melilla son consideradas dos de las principales puertas de entrada a Europa desde África.
El Gobierno español sostiene que trabaja en coordinación con Marruecos y con las instituciones europeas para contener el flujo.
Lectura de la casa. Dos enclaves soberanos bajo presión simultánea revelan el fracaso del modelo de gestión migratoria vigente. Bruselas acumula declaraciones; las ciudades acumulan migrantes. El coste operativo, de seguridad y de infraestructura recae sobre el contribuyente español y sobre administraciones locales sin recursos suficientes. Mientras el aparato burocrático europeo delibera, las fronteras exteriores de la Unión ceden. La soberanía no se delega: se ejerce o se pierde.


