ESPAÑA (Pulso) — Confirmado. Cerca de 2.000 personas cruzaron a nado la frontera de Ceuta en cinco días, según la fuente. El acceso se produjo bordeando el espigón del Tarajal.
La cifra equivale, según el mismo documento, al 2% de la población total de la ciudad autónoma. Los picos registrados alcanzaron hasta 200 personas por minuto cruzando de forma irregular.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, exigió la declaración de «emergencia nacional» y el despliegue inmediato del Ejército. La Junta de Portavoces de la Asamblea de Ceuta —incluido el PSOE local— pidió el cierre de la frontera del Tarajal.
El líder de Vox, Santiago Abascal, afirmó que los llegados «no vienen huyendo de ninguna guerra, ni de la pobreza», según la fuente. Calificó la situación de «invasión». El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, la describió como «desesperada» y acusó al Ejecutivo de no activar el artículo 23 de la Ley 36/2015, que permitiría respuesta militar.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, viajó a la zona a «evaluar» la situación. El gobierno central no anunció despliegue militar. Madrid mantiene una vía diplomática con Marruecos. Rabat atribuye los cruces a bandas criminales.
Un fallo reciente del Tribunal Supremo modifica la interpretación de las «devoluciones en caliente», según el documento. La fuente señala que redes de tráfico de migrantes lo utilizan como incentivo al cruce.
La fuente reporta además 60 personas fallecidas en el último mes durante los cruces a nado.
Esto es lo que se sabe.
Pulso Global observa: la negativa del gobierno central a activar mecanismos legales disponibles —con la propia bancada socialista ceutí pidiendo el cierre— revela una parálisis costosa. Cuando el aparato estatal dispone de herramientas jurídicas y las deja sin usar, la consecuencia la pagan los ciudadanos de a pie y quienes cruzan en condiciones peligrosas. El orden en la frontera no es un valor opcional: es la base de cualquier política migratoria sostenible.


