LITUANIA (Pulso) — El ministro de Defensa de Lituania, Robertas Kaunas, alertó este fin de semana sobre un escenario concreto. Según él, Rusia habría recuperado fragmentos de drones ucranianos derribados en combate. Con esos componentes, podría reconstruir dispositivos funcionales.
«Rusia tiene esas piezas o fragmentos de drones y es capaz de construirlos, adaptarlos y convertirlos en un dispositivo funcional», declaró Kaunas según la fuente.
El objetivo declarado del plan sería doble. Primero, atacar infraestructuras críticas en países bálticos. Segundo, atribuir el ataque a Kiev. El resultado buscado: sembrar dudas dentro de la Alianza Atlántica y reducir el respaldo occidental a Ucrania.
Kaunas aseguró que los aliados no permitirán que una estrategia de desinformación rusa altere su compromiso con Kiev.
Letonia ya actuó. El primer ministro Andris Kulbergs informó que se reforzó la vigilancia en el almacenamiento subterráneo de gas de Incukalns y en zonas cercanas a una represa hidroeléctrica aguas arriba de Riga. Según Kulbergs, Moscú podría buscar una «victoria rápida» mediante acciones híbridas ante sus dificultades en el campo de batalla.
Desde Polonia, el primer ministro Donald Tusk afirmó el 25 de julio que la situación de seguridad en la región es «altamente inestable». Lo dijo durante una cumbre de naciones del flanco oriental celebrada en Gdansk.
Estonia matizó. El coronel Ants Kiviselg, jefe del Centro de Inteligencia de las Fuerzas de Defensa estonias, señaló que no existen indicios de preparativos militares rusos para una operación en los bálticos en el corto plazo. Advirtió que las alertas deben analizarse también dentro del marco de la guerra informativa de Moscú.
El Kremlin rechazó las acusaciones y calificó las advertencias como intentos de generar temor.
Lectura de Pulso Global. El patrón es conocido: operaciones híbridas diseñadas para fracturar alianzas antes de que el conflicto escale. Si Moscú logra que un aliado de la OTAN dude de Kiev, habrá ganado sin disparar un misil convencional. El flanco oriental lo sabe. Por eso refuerza infraestructura, comparte inteligencia y habla claro. La cohesión de la Alianza es, en este momento, el activo estratégico más valioso que Rusia intenta devaluar.


