BRASIL (Pulso) — El primer anuncio oficial de campaña de Flávio Bolsonaro se emitió el sábado en televisión brasileña. Apareció junto a su esposa, sus dos hijas y su madre. «Todos conocen a mi padre», dijo, refiriéndose al expresidente Jair Bolsonaro. Su esposa Fernanda añadió: «Te cambié mucho, te reeduqué. No me extraña que ahora seas el moderado Bolsonaro».
Las cifras explican el gesto. Según la última encuesta de Quaest, Flávio Bolsonaro está actualmente nueve puntos por detrás del presidente Lula da Silva entre las mujeres. Entre el electorado general, la diferencia es de solo tres puntos. Las mujeres representaron el 53% del total de votos en 2022.
El análisis de Quaest identifica al votante indeciso clave: mujeres de entre 25 y 40 años, madres de niños pequeños, católicas, clase media baja, con educación secundaria, residentes en las afueras de las grandes ciudades del sureste. La mayoría son madres solteras. Más del 51% de las familias brasileñas están encabezadas por mujeres. El politólogo Felipe Nunes, director de Quaest, señala que «su decisión no se basa en valores, sino en propuestas concretas que podrían mejorar sus vidas o las de sus hijos».
El perfil demográfico de estas votantes indecisas se asemeja más al electorado de Lula que al de Bolsonaro. Sin embargo, la insatisfacción con el costo de vida y la seguridad pública ha alejado a muchas de ellas durante el actual mandato de Lula.
La plataforma de Flávio incluye cursos de educación financiera, líneas de crédito especiales para mujeres emprendedoras y un asistente de IA para recibir denuncias de violencia doméstica. Aun así, su candidatura carga con un lastre visible: la ausencia de su madrastra Michelle, figura evangélica femenina prominente. En junio, Michelle lo acusó en video de maltratarla, desestimar sus opiniones políticas y, junto con su hermano, de incitar una campaña de odio en su contra en redes sociales. Ambos se reconciliaron públicamente semanas después, pero la distancia persiste. El hermano Eduardo respaldó a otro candidato al Senado, argumentando que Michelle «no era de fiar».
Flávio también buscó nominar a una mujer como compañera de fórmula. Le ofreció el puesto a Tereza Cristina Corrêa, senadora conservadora, pero su partido le impidió aceptarlo. Terminó eligiendo a Alfredo Gaspar, congresista de su propio partido.
Mientras tanto, Lula participó en un acto en Belo Horizonte con 7.000 candidatas del Partido de los Trabajadores y afirmó que 40.000 perpetradores de violencia contra las mujeres habían sido arrestados en los últimos tres meses.
Pulso Global observa: las propuestas de crédito y emprendimiento femenino de Bolsonaro apuntan al lenguaje del libre mercado que estas trabajadoras viven a diario. El problema es la credibilidad del mensajero y la fractura visible con Michelle, la voz que más peso tendría ante ese electorado. Sin ella, el anuncio familiar luce incompleto.


