ARGENTINA (Pulso) — Entre enero y agosto, las exportaciones argentinas a Indonesia alcanzaron USD 1.035 millones. La suba interanual fue de 48,1%.
En el mismo período, las importaciones desde Indonesia sumaron USD 287 millones. El saldo comercial quedó en un superávit de USD 748 millones para Argentina.
El avance también se compara con 2025. Durante todo ese año, Argentina exportó USD 1.231 millones a ese destino. En ocho meses de 2026, las ventas ya equivalen a aproximadamente el 84% de ese total.
Indonesia tiene más de 280 millones de habitantes. Mantiene una demanda elevada de materias primas, alimentos e insumos productivos. Buena parte de las ventas argentinas se concentra en derivados de soja, trigo y maíz.
En julio, el Gobierno nacional concretó la apertura del mercado indonesio para la carne bovina argentina. También logró la reapertura para productos lácteos. Eso ocurrió tras finalizar evaluaciones sanitarias y acordar requisitos entre el SENASA y la Dirección General de Servicios de Ganadería y Sanidad Animal de Indonesia.
Durante 2025, Indonesia importó cerca de USD 884 millones en carne bovina. De ese total, USD 836 millones correspondieron a productos congelados. India, Australia y Brasil fueron sus principales proveedores. En paralelo, las importaciones indonesias de lácteos alcanzaron aproximadamente USD 1.597 millones.
Entre enero y julio de 2026, las exportaciones agroindustriales argentinas sumaron USD 32.507 millones. Eso implicó un alza del 15% interanual. El volumen vendido llegó a 74,3 millones de toneladas, un récord.
Indonesia ya figura entre los diez principales destinos del sector. Su escala interna y su pertenencia a la ASEAN la vuelven un mercado relevante para diversificar las exportaciones argentinas.
Para el Gobierno de Milei, el dato importa por una razón simple. Más comercio significa más mercado para la producción local. También significa menos dependencia de un puñado de destinos.
La apertura sanitaria en carne y lácteos apunta en esa dirección. Es una señal de pragmatismo exportador. Y también una ventaja para el campo y la industria que venden al exterior.
Cuando bajan trabas y se amplía acceso, gana la libre empresa. Cuando crece el intercambio, entra más divisa y mejora el ingreso de los productores. Ese es el camino que el mercado premia.