URUGUAY (Pulso) — MAR DEL PLATA.- Luis Lacalle Pou habló ante empresarios del Coloquio de IDEA y buscó explicar por qué Uruguay sostiene estabilidad política. Puso el foco en los partidos, los jueces y los límites al poder.
El expresidente uruguayo dijo que el Partido Nacional cumple 190 años. Sostuvo que esa continuidad importa porque «los dirigentes pasan y los partidos quedan».
«Está la bandera y el abanderado», resumió. Según su planteo, los partidos funcionan como «un mecanismo de contención» del líder. «No te permiten hacer cualquier cosa», agregó.
También dio una cifra sobre el comportamiento electoral uruguayo. Según afirmó, antes de comenzar una elección, entre el 65% y el 70% ya sabe a quién votará. Dijo que persiste una política con pertenencias partidarias fuertes.
Luego apuntó a las instituciones. Afirmó que las democracias que pierden pie suelen mostrar intromisión del poder político sobre la Justicia. Recordó que, durante su presidencia, no podía opinar sobre un fallo judicial.
Admitió que la separación entre poderes puede ser excesiva. Pero dijo que la prefiere frente a «la Justicia politizada» y «la judicialización de la política».
Fue más lejos al hablar de cambios legales o constitucionales que permitan a los gobernantes elegir jueces según sus conveniencias. Dijo que eso sería «un tiro en el corazón de la separación de poderes».
Sobre la Presidencia, sostuvo que el deber primario es «ser factor de unión y no de separación». También dijo que el gobernante debe actuar para sus votantes y para quien «no me puede ni ver».
Más adelante resumió su idea de estabilidad con una frase directa: «no se construye con grandes recetas ni con grandes actos». Según dijo, se acumula «en dosis homeopáticas».
Para el mercado, el mensaje es claro. La estabilidad no nace del capricho del poder ni de reformas hechas a medida. Nace de reglas, contención institucional y límites al gobernante.
Ese es el punto que conviene mirar con atención. Cuando los partidos funcionan y la Justicia conserva distancia, el ciudadano gana previsibilidad. Cuando el aparato estatal invade esas fronteras, pierde la libertad y pierde la República.