Marcelo Rech sostiene que la libertad de prensa enfrenta una amenaza nueva. La ubica en la combinación de violencia, polarización y tecnología.
Dice que en América Latina persisten dictaduras, asesinatos e intimidaciones. Menciona a Cuba, Nicaragua y México. En este último país, afirma que hasta el 15 de agosto habían sido asesinados siete profesionales de la prensa este año.
Rech agrega otro frente. Señala la apropiación no autorizada de contenidos periodísticos por modelos de inteligencia artificial. Según él, las plataformas pagan fortunas por chips, energía y centros de datos, pero no remuneran debidamente a quienes producen información confiable.
El periodista advierte además sobre la erosión del ecosistema periodístico. Dice que sin reportajes de investigación, sin pluralidad y sin prensa robusta, los corruptos y los déspotas ganan margen. También menciona el caso de Ceuta y una investigación de Reuters Institute for the Study of Journalism de la Universidad de Oxford. Cita que 52% de jóvenes entre 18 y 24 años se informa prioritariamente por redes sociales.
El punto de fondo es claro. La prensa libre no vive solo de discursos en su defensa. Necesita ingresos, protección y reglas que reconozcan el valor del trabajo periodístico.
Si el periodismo profesional se debilita, crece el poder del aparato tecnológico sobre la información. Y cuando la información confiable pierde valor, la sociedad queda más expuesta a la manipulación, a los extremos y al poder sin control.



