COREA DEL SUR (Pulso) — Confirmado. El índice bursátil de referencia de Corea del Sur, el KOSPI, cerró el miércoles con una caída de 409,52 puntos, equivalente al 5,4%, hasta los 7.246,79 puntos. La apertura ya había anticipado el golpe: menos 2,7% desde el inicio de la sesión.
El volumen de operaciones fue elevado: 495,75 millones de acciones por valor de 41,65 billones de wones (27,78 mil millones de dólares). Los valores en baja superaron ampliamente a los en alza, con 763 frente a 124.
Los grandes nombres del sector tecnológico lideraron las pérdidas. Samsung Electronics se hundió un 6,25% hasta los 277.500 wones. SK Hynix retrocedió un 5,68% hasta los 2.076.000 wones. Hyundai Motor cedió un 3,55% y Hanwha Aerospace se desplomó un 7,22%.
Entre los escasos ganadores del día, la naviera HMM avanzó un 2,3% y S-Oil subió un 3,3%.
Según analistas citados en el reporte, la caída prolongada responde a la preocupación de los inversores: el gasto de capital creciente y la expansión de capacidad productiva de las grandes tecnológicas podrían tardar más de lo previsto en traducirse en el crecimiento de beneficios que justifique sus elevadas valoraciones. El Nasdaq cayó 1,16% la víspera en Wall Street, y el Dow Jones retrocedió un 0,25%.
El won coreano, en cambio, se apreció: cotizaba a 1.498,5 wones por dólar a las 15:30 hora local, 29,7 wones por encima de la sesión anterior.
Esto es lo que se sabe. La corrección del KOSPI expone una tensión central del ciclo tecnológico actual: el mercado financió con entusiasmo la promesa de la inteligencia artificial, pero el capital productivo tarda en rendir. Cuando los inversores recalibran esa ecuación, los grandes fabricantes de chips y hardware —columna vertebral de la cadena de valor asiática— absorben el primer impacto. La libre empresa exige resultados, no narrativas; y hoy, Seúl pasó la factura.


