ISRAEL (Pulso) — Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) destruyeron una red de túneles en la localidad de Sarbin. La operación fue ejecutada por la Brigada 300 junto a la unidad de ingeniería Yahalom.
Según el parte militar, las imágenes difundidas muestran una explosión que recorre toda la estructura subterránea. El sistema quedó inutilizable.
En paralelo, la Brigada Kfir localizó y destruyó un depósito de armamento. Las tropas encontraron lanzadores de cohetes, misiles, fusiles Kalashnikov y cohetes antitanque, según las FDI. La Brigada 4 identificó además decenas de medios de combate adicionales en distintas zonas del sur libanés.
Mientras continúan las operaciones, representantes de Israel y el Líbano se reunieron en Roma bajo mediación de Estados Unidos. El objetivo: concretar la retirada progresiva de tropas israelíes y el despliegue del Ejército libanés en zonas fronterizas.
El Departamento de Estado indicó que las conversaciones buscan también resolver asuntos fronterizos pendientes y avanzar hacia un acuerdo permanente.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, lanzó críticas contra Hezbolá. «Las inútiles aventuras bélicas dieron a Israel los pretextos para atacar nuestro país, destruir nuestras ciudades y desplazar a cientos de miles de personas», afirmó en X. Salam sostuvo que el Líbano recuperará su soberanía solo cuando exista un único Ejército nacional.
El líder de Hezbolá, Naim Qassem, rechazó las negociaciones y exigió suspender cualquier diálogo de paz, según la fuente.
La embajadora estadounidense en el Líbano, Michel Issa, advirtió que acelerar el proceso podría poner en peligro a civiles. Pidió consolidar las primeras etapas antes de extender el acuerdo.
Israel mantiene sus operaciones pese a la reducción de violencia registrada tras los entendimientos de junio entre Washington, Jerusalén y Beirut. La lógica es clara: la infraestructura terrorista destruida hoy es la amenaza evitada mañana. El respaldo estadounidense al proceso y la voz crítica del propio premier libanés contra Hezbolá configuran un momento inusual. El aparato militar paralelo del grupo islamista pierde terreno tanto en el campo como en el discurso político interno del Líbano.


