IRAN (Pulso) — Confirmado. Mohamad Baqer Zolqadr, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, emitió este sábado una amenaza directa contra Washington. Lo hizo a través de la agencia Tasnim.
«Los ataques continuos y selectivos de nuestros combatientes son los latigazos de la ira del pueblo iraní», declaró Zolqadr. Prometió que continuarán «hasta la rendición total del enemigo».
El general Ali Abdollahi, del Cuartel General Central de Khatam al-Anbiya, fue más explícito. Según la agencia estatal IRNA, estableció una «ecuación»: por cada ciudadano iraní muerto, un militar estadounidense deberá «ser enviado al infierno».
El contexto es grave. Cuatro soldados estadounidenses murieron en la escalada reciente. El total de bajas militares de EE.UU. desde el inicio del conflicto asciende a 18, según la fuente. En el lado iraní se reportan aproximadamente 55 muertos en los enfrentamientos de julio.
La crisis se agudizó tras ataques iraníes contra buques comerciales en el Estrecho de Ormuz. Trump respondió anunciando el fin de un alto el fuego. Desde entonces, EE.UU. ejecutó ataques estratégicos en el sur de Irán durante 13 noches consecutivas. Teherán respondió con misiles y drones contra objetivos estadounidenses en Baréin, Kuwait y Jordania.
Trump afirmó que las conversaciones con Teherán continúan. Sin embargo, expresó dudas: a su juicio, el régimen «no está listo» para avanzar hacia un acuerdo. También declaró que evalúa lanzar un «ataque masivo» contra Irán.
El nudo central sigue siendo el programa nuclear iraní. Trump exige que cualquier acuerdo impida que el régimen obtenga un arma nuclear.
Desde Pulso Global: la retórica de Teherán es la de un régimen que apuesta a la escalada para sobrevivir políticamente. Cada amenaza pública cierra espacio diplomático propio. La firmeza de Washington —presión militar sostenida, negociación condicionada al desarme nuclear— es la única postura que históricamente ha movido a los ayatolás. Ceder ante el chantaje sería costoso; ignorar las bajas, imposible.

