ARGENTINA (Pulso) — Confirmado. Las acciones de las petroleras vinculadas al proyecto Sea Lion cayeron en septiembre, según la Consultora Neodelfos.
Rockhopper Exploration, dueña del 35% del negocio, cerró el mes con una baja del 17,9% en la Bolsa de Londres. El 2 de septiembre cotizó 80 peniques. El 8 bajó a 63. Terminó el mes en 64 peniques.
Navitas Petroleum, accionista mayoritaria con el 65%, acumuló una pérdida aproximada del 11,5% en la Bolsa de Tel Aviv. Pasó de 13.350 ILS a 11.820 ILS al final del mes.
El informe habla de un «septiembre negro» para ambas compañías. El retroceso ocurrió, además, en un mes favorable para el sector petrolero. El Brent superó la barrera de los US$100 y llegó a cotizar por encima de US$105-US$113.
Las empresas sostienen que seguirán avanzando con el proyecto. Rockhopper dijo que las sanciones argentinas son «ilegítimas». También informó que no espera un efecto material sobre sus actividades de desarrollo.
La compañía anunció hace una semana su intención de recaudar 200 millones de dólares. Dijo que ya había reunido más de 20 millones en 48 horas. El gobierno isleño, además, prorrogó los contratos petroleros por cinco años con una ampliación de dos.
En paralelo, la Argentina anunció sanciones. También hubo una orden de una jueza Federal de Tierra del Fuego para suspender la explotación en Sea Lion. Según las fuentes, esas medidas son difíciles de ejecutar.
El caso deja una señal clara: cuando sube el ruido político, el capital lo siente. La inversión necesita reglas estables, no un conflicto abierto con alcance diplomático. Cada giro institucional agrega riesgo y encarece el negocio.
Para el mercado, la clave no es el discurso. Es la previsibilidad. Sin ella, la explotación offshore queda expuesta a la incertidumbre y a la desconfianza de los inversores.



