BRASIL (Pulso) — Confirmado. Flavio Bolsonaro negó que su campaña reciba apoyo del Gobierno de Estados Unidos. Lo dijo este jueves ante periodistas.
«No existe ayuda del Gobierno estadounidense. Disculpen, pero esa narrativa no va a caminar», afirmó el senador. Es el principal candidato opositor en Brasil y el principal rival de Lula, según las encuestas citadas.
Bolsonaro también descartó que eventuales presiones de Donald Trump busquen favorecer su candidatura. Dijo que la palabra final la tiene el elector brasileño, con normas brasileñas y sin interferencias externas.
La reacción llegó después de un documento filtrado por la prensa este jueves. El material recoge exigencias hechas por Washington el año pasado en negociaciones comerciales con Brasil.
Entre esas exigencias figuraban elecciones presidenciales «libres y justas». También pedían que disidentes políticos no fueran arrestados ni limitados «arbitrariamente». Además, podían participar en los comicios.
Lula también se pronunció este jueves. Dijo que el documento era «inaceptable» y que fue enviado a un «archivo muerto».
«Ese documento publicado hoy es viejo y ya está en nuestro archivo muerto. Fue la primera comunicación que recibimos y la rechazamos. No discutimos el documento porque era inaceptable», afirmó.
Según el gobernante, ninguna de las 21 exigencias llegó a entrar en las negociaciones comerciales entre ambos países. Esas conversaciones siguen en marcha.
La negociación también condicionaba la suspensión de los aranceles a dar prioridad a empresas estadounidenses en proyectos para explotar minerales críticos.
En el plano político, Lula insistió en defender la soberanía de Brasil. También rechazó las supuestas injerencias extranjeras. Además, dijo que le pidió a Trump que no se inmiscuya en las elecciones brasileñas.
El episodio deja una señal clara. Washington vuelve a aparecer en el centro de una disputa que toca soberanía, comercio y reglas electorales. Cuando un gobierno extranjero intenta influir, el costo político recae sobre la autonomía del votante y sobre la seguridad jurídica.
Brasil necesita decisiones propias y negociaciones transparentes. Lo contrario alimenta la desconfianza y debilita la libre competencia política y comercial.


