ARGENTINA (Pulso) — Estados Unidos volvió a rescatar a Javier Milei, según el enfoque de la nota de Daniel Bilotta en La Nación. El anuncio de inversiones en la Argentina para vincular Vaca Muerta con los puertos sobre el Atlántico marcó un cambio oportuno de agenda.
La fuente agrega que ese movimiento abortó el riesgo de que el debate se concentre en el escándalo por el abastecimiento de alimentos a la residencia presidencial de Olivos. En paralelo, Marcela Pagano pidió investigar si las 30 toneladas de carne y 90 de verduras tenían por destino final a «Pancitos caseros» y no a Olivos.
«Pancitos caseros» es la empresa de catering que Belén Agudiez tiene en sociedad con Analía, su hermana. Agudiez fue hasta el viernes pasado la subsecretaria de Planificación, un área que dependía de Karina Milei y a cargo de los gastos de funcionamiento de la Casa Rosada y Olivos.
La nota también menciona otros movimientos dentro del oficialismo y de la política bonaerense. Karina Milei resolvió que el área que ocupaba Agudiez dependa de Ignacio Devitt. Y el gobierno aparece atravesado por tensiones internas, según el texto.
En Buenos Aires, aliados de Kicillof critican a Cecilia Nicolini y su cercanía al gobernador. La fuente dice que estuvo con Kicillof en Nueva York y que la asesora tiene experiencia en esos asuntos. También recuerda que el fiscal Carlos Stornelli la investiga con otros exfuncionarios por las negociaciones con Pfizer.
La lectura política es clara. Cuando la agenda pública se corre hacia inversiones y obras, el oficialismo gana oxígeno. Cuando vuelve el foco sobre Olivos, sobre las cajas del Estado y sobre los vínculos del poder, el costo político sube. Ahí está el punto de fondo: la transparencia del aparato estatal y el uso del dinero de los contribuyentes.
El caso deja otra señal. La Casa Rosada necesita resultados visibles y menos escándalos. La inversión privada puede ordenar prioridades. Pero la disciplina institucional sigue siendo el verdadero test de gobierno.



