ARGENTINA (Pulso) — WASHINGTON.- El FMI puso el foco en el crecimiento argentino y en su distribución. Julie Kozack dijo que existe un reconocimiento compartido con las autoridades argentinas sobre dos aspectos: fortalecer la resiliencia del país y lograr que el crecimiento se amplíe entre sectores y trabajadores.
La funcionaria señaló que el crecimiento se concentró mayoritariamente en los sectores energético, minero y agrícola. Ahora, agregó, la discusión apunta a extender los logros de la estabilización al conjunto de la economía.
Kozack afirmó que eso será «esencial para fomentar una inversión más sólida» y para respaldar un crecimiento duradero y la creación de empleo. También sostuvo que todo ello es fundamental para generar mejores oportunidades para los argentinos.
La conferencia de prensa llegó un día después de que el FMI informara que concluyó su misión técnica en Buenos Aires tras nueve días. Esa revisión forma parte del programa acordado con la Argentina. Ahora se espera el cierre de un acuerdo formal con el staff y luego la evaluación del directorio en Washington.
Según Kozack, las conversaciones seguirán en las próximas semanas. Entre los temas figura el posible impacto en los ingresos fiscales. La funcionaria dijo que esas cuestiones se abordarán con el equipo técnico y las autoridades.
Si se supera la evaluación del directorio, se espera un nuevo desembolso del organismo por US$869 millones. La Argentina pagó el viernes pasado US$795 millones. En lo que resta del año, enfrenta otros dos vencimientos con el organismo multilateral, de US$865 millones en noviembre y de US$340 millones en diciembre.
Kozack también elogió avances en la restauración de la estabilidad macroeconómica, a pesar de un entorno complejo con deuda e inflación elevadas. Dijo que hubo una marcada reducción de la inflación, fortalecimiento externo por acumulación de reservas y disciplina fiscal, del déficit al superávit.
El cuadro importa porque el FMI no está celebrando un triunfo completo. Está marcando que la estabilización todavía no alcanza para ordenar toda la economía real. El mensaje es claro: sin inversión más sólida y sin expansión del crecimiento, la mejora queda concentrada.
Para el Gobierno, eso implica una presión adicional sobre su programa. El desafío no es solo sostener las cuentas públicas. También debe convertir la estabilización en empleo y actividad. Ahí se juega si el ajuste termina en crecimiento amplio o en una mejora todavía sectorizada.



