COLOMBIA (Pulso) — Carlos René Montoya Muñoz duró tres días como presidente de Colpensiones. La decisión llegó después de que el gobierno de Abelardo de la Espriella pidiera su renuncia.
La Junta Directiva había anunciado el 17 de septiembre su llegada a la administradora de pensiones. La entidad cuenta con más de 7 millones de afiliados. Pero su presentación ante la Comisión Séptima del Senado fue calificada como «desastrosa».
Senadores como Duvalier Sánchez, de la Alianza Verde, cuestionaron su preparación. Según la fuente, Montoya respondió que llevaba apenas dos días en el cargo. También dijo que parte de la información sobre cifras y presupuesto 2027 estaba en manos de Sandra Camargo.
Sánchez afirmó: «Las responsabilidad de las pensiones de Colombia está en manos de una persona que no tiene ninguna experiencia en pensiones». Montoya también admitió ante el Senado que no conocía a profundidad la entidad. Dijo: «Es un privilegio absoluto. Es mi segundo día de trabajo, por cierto. O sea, me tiraron a los toros».
En la noche del 24 de septiembre, el Gobierno nacional informó que el jefe de Estado pidió la renuncia. El argumento oficial fue claro: «los colombianos esperan y merecen funcionarios preparados, con pleno dominio de los asuntos bajo su responsabilidad y capacidad para entregar resultados desde el primer día».
De Montoya se sabe que es abogado de la Universidad del Sinú. También tiene una trayectoria de más de 25 años en sectores público y privado. Además, tiene especialización en Alta Gerencia de la Universidad de los Andes y formación con la OIT.
Su paso por Colpensiones deja una señal incómoda para cualquier administración. Una entidad con millones de afiliados no puede operar con improvisación. La gerencia pública exige dominio técnico y responsabilidad inmediata.
La lección es simple. Cuando el Estado pone al frente a alguien sin preparación suficiente, paga el contribuyente y pierde el afiliado. En una institución de pensiones, el costo de la improvisación no es político solamente. Es patrimonial y social.


