COREA DEL NORTE (Pulso) — Corea del Norte lanzó este jueves un misil balístico de corto alcance hacia el mar frente a su costa oriental. El Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur informó la detección alrededor de las 17:00 hora local. El disparo partió desde la zona costera de Wonsan.
Es el primer ensayo balístico confirmado en más de 40 días. El lanzamiento viola las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, que prohíben al régimen desarrollar y probar este tipo de armamento.
El hecho ocurre días antes del inicio de ejercicios militares conjuntos entre Corea del Sur y Estados Unidos. Ambos aliados consideran esas maniobras esenciales para la disuasión frente a las amenazas nucleares y misilísticas de Pyongyang. El régimen, según la fuente, suele denunciarlas como preparativos de invasión.
La oficina presidencial surcoreana convocó una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad Nacional. Seúl calificó el ensayo como «una provocación que viola las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU».
El Comando del Indo-Pacífico de Estados Unidos informó que monitorea el lanzamiento en coordinación con Corea del Sur y Japón. Las evaluaciones iniciales indicaron que el misil no representa amenaza inmediata para territorio estadounidense ni para sus aliados. Washington reiteró su compromiso defensivo con Seúl y Tokio.
Especialistas señalan que la prueba podría responder a declaraciones recientes de Kim Yo Jong, hermana del líder norcoreano. Según la fuente, ella criticó públicamente a Japón por ejercicios con misiles de crucero Tomahawk. Algunos analistas lo interpretan como detonante político del nuevo lanzamiento.
La agencia estatal norcoreana confirmó que el ensayo más reciente previo a este, realizado a finales de junio, incluyó un sistema modernizado de lanzacohetes múltiples de 240 milímetros, misiles balísticos tácticos y un obús autopropulsado de 155 milímetros.
Pulso Global observa: el patrón es conocido. Pyongyang escala cada vez que sus aliados regionales —o sus adversarios— muestran músculo. El aparato militar del régimen no necesita pretexto; solo necesita calendario. Las democracias del Indo-Pacífico, respaldadas por Washington, enfrentan una amenaza que no dialoga: solo acumula. La respuesta coordinada entre EE.UU., Corea del Sur y Japón es el único lenguaje que Pyongyang registra.


