UCRANIA (Pulso) — La Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa ucraniano (GUR) confirmó el despliegue. Corea del Norte envió una unidad especializada de misiles balísticos a territorio ruso.
Según Kiev, el contingente fue incorporado a la 112.ª Brigada de Misiles del ejército ruso. La unidad tendría capacidad para operar hasta 120 misiles balísticos, según las autoridades ucranianas.
El despliegue se produce pocas semanas después del primer ataque confirmado con armamento norcoreano en casi un año. Así lo señaló la inteligencia ucraniana.
Kiev sostiene que este movimiento representa un cambio cualitativo. Ya no es solo suministro de armas: es colaboración operativa directa sobre el terreno.
En meses anteriores, servicios de inteligencia occidentales habían denunciado el envío de millones de proyectiles de artillería, misiles balísticos y otros equipos desde Pyongyang a las fuerzas rusas.
Funcionarios ucranianos afirman que el apoyo norcoreano permite a Moscú compensar el desgaste de más de cuatro años de guerra. Y mantener un alto ritmo de ataques sobre ciudades e instalaciones estratégicas.
Ni el Kremlin ni el gobierno de Corea del Norte realizaron comentarios oficiales sobre el despliegue. Ambos países han profundizado vínculos políticos, económicos y militares durante los últimos dos años.
Ucrania volvió a solicitar a sus aliados occidentales un refuerzo urgente de sistemas de defensa antimisiles. Kiev argumenta que las nuevas capacidades norcoreanas incrementan los riesgos para la población civil.
Lectura editorial. La incorporación de personal militar norcoreano a operaciones activas en suelo ruso amplía el perímetro del conflicto. No es un dato menor: dos regímenes autoritarios coordinan esfuerzos militares contra una democracia en guerra. El silencio de Moscú y Pyongyang no desmiente los hechos; los confirma por omisión. Las democracias de mercado que apoyan a Ucrania enfrentan ahora una alianza más integrada, no solo un proveedor de municiones.


