COLOMBIA (Pulso) — Confirmado. Colombia extraditó a Estados Unidos a Geovany Andrés Rojas, alias «Araña». Las autoridades lo señalan como uno de los principales dirigentes de una disidencia de las antiguas FARC.
La entrega busca que responda ante la justicia estadounidense por acusaciones relacionadas con narcotráfico y narcoterrorismo. La DEA informó que Rojas fue trasladado bajo custodia de agentes federales.
Las autoridades estadounidenses acusan a Rojas de participar en una conspiración internacional para distribuir cocaína. La Fiscalía Federal del Distrito Sur de California presentó los cargos en 2025.
Según esas autoridades, las operaciones atribuidas al acusado se desarrollaron en Colombia, Ecuador y otros países. La cocaína iba destinada al mercado estadounidense.
Rojas fue detenido en Bogotá en febrero de 2025. Luego, la Corte Suprema de Colombia aprobó su extradición.
El proceso quedó suspendido durante el gobierno de Petro mientras Rojas participaba en conversaciones de paz. Con la llegada de De la Espriella, el Ejecutivo reactivó el trámite y autorizó la entrega.
La operación también refuerza la cooperación entre Bogotá y Washington. Participaron la DEA, el FBI, el Servicio de Alguaciles y autoridades colombianas.
El caso deja una señal política nítida. El Estado colombiano privilegia hoy la captura y la extradición sobre la negociación.
Ese giro favorece el orden y la aplicación de la ley. También reduce el margen de maniobra de las estructuras armadas que viven del narcotráfico y otras rentas ilegales.
La batalla central sigue siendo la misma: quién controla el territorio y quién impone las reglas. Cuando el Estado actúa con firmeza, gana la seguridad ciudadana y pierde el crimen organizado.



