El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) rechazó este jueves las afirmaciones iraníes sobre el estrecho de Ormuz.
En un comunicado oficial, el organismo fue directo: «Irán no controla el estrecho de Ormuz».
Según el CENTCOM, desde comienzos de mayo sus operaciones permitieron el tránsito seguro de más de 800 buques mercantes. El volumen transportado alcanzó aproximadamente 380 millones de barriles de petróleo crudo.
Medios estatales iraníes habían sostenido que la navegación solo podría realizarse por rutas establecidas por el régimen hasta alcanzar un acuerdo definitivo. Washington desmintió esa versión.
La Guardia Revolucionaria iraní afirmó que los bombardeos estadounidenses afectaron la «reapertura gradual» del estrecho. El CENTCOM respondió que sus acciones buscaron «degradar aún más» la capacidad militar iraní para amenazar el tráfico marítimo.
Irán respondió a los bombardeos con ataques contra Kuwait y Bahréin, países que albergan bases militares estadounidenses. Las autoridades kuwaitíes informaron la interceptación de misiles y drones. Qatar activó una alerta de seguridad que luego fue levantada.
El presidente Donald Trump respaldó la postura del Pentágono. Advirtió que EE.UU. responderá con mayor intensidad si Irán vuelve a atacar embarcaciones comerciales. Antes de la cumbre de la OTAN en Turquía, Trump señaló que el alto el fuego temporal ya no estaba vigente. Sin embargo, estimó que no espera una guerra de gran escala y que cualquier nuevo enfrentamiento sería de corta duración.
Las negociaciones entre Washington y Teherán permanecen prácticamente paralizadas.
Lectura editorial. El estrecho de Ormuz no es un corredor iraní: es una arteria del comercio global. La postura del CENTCOM defiende un principio elemental del libre mercado internacional — ningún régimen tiene derecho de veto sobre rutas que abastecen a economías enteras. La firmeza de Trump y la claridad del comunicado militar envían una señal que los mercados energéticos necesitaban escuchar. Ceder ese corredor al arbitrio de Teherán habría sido un golpe directo al suministro mundial y al bolsillo de consumidores en todos los continentes.


