BRASIL (Pulso) — Confirmado. Brasil planea destinar 15.000 millones de reales, unos USD 2.800 millones, para comprar hasta 150.000 millones de reales en deudas morosas de personas físicas.
La fuente detalla que el objetivo es absorber pasivos incobrables del sistema bancario privado. Luego, esas obligaciones quedarían refinanciadas de forma centralizada con los propios consumidores.
El plan fue anunciado a días de las elecciones presidenciales. También se enmarca en una estrategia para aliviar la presión financiera de los hogares con intervención estatal directa.
El volumen total de deudas en mora ronda 300.000 millones de reales, unos US$ 56.000 millones. Ese stock se concentra sobre todo en tarjetas de crédito y préstamos personales no descontados en nómina.
La operación se hará mediante una subasta competitiva programada para noviembre. Solo entrarán deudas de personas físicas de hasta 10.000 reales y con entre dos años y cuatro años y medio de antigüedad.
Las quitas previstas llegarían hasta el 90% o incluso más, según la fuente. Esa rebaja se trasladaría de forma íntegra a los deudores.
Bruno Moretti dijo que «esa reducción se transfiere de forma directa a los hogares». La ejecución quedará a cargo del Tesoro Nacional o de entidades estatales como Banco do Brasil o Caixa Economica Federal.
La medida también incluye directivas para reguladores, con foco en el Banco Central. Además, el paquete prevé un decreto para prohibir las apuestas deportivas y los casinos en línea.
La señal política es clara: el Estado entra de lleno al crédito privado. El costo sale del bolsillo de los contribuyentes y no del mercado.
La discusión de fondo es otra. Cuanto más se centraliza el riesgo, menos espacio queda para la disciplina financiera y la libre empresa. En un país polarizado, el salvataje también funciona como herramienta de campaña.


