BRASIL (Pulso) — Confirmado. La religión vuelve a estar en el centro de la campaña en Brasil.
Según el Censo de 2022, los evangélicos suman más de 47 millones de personas. Equivalen al 27% de la población. En algunas encuestas, ese dato puede llegar al 30%. Es el nivel más alto de la historia de Brasil.
La nota ubica a Flávio Bolsonaro y a Luiz Inácio Lula da Silva como los favoritos. También recuerda que en 2018 el voto evangélico fue clave para Jair Bolsonaro. Según Datafolha, se llevó la preferencia de unos 21,6 millones de cristianos, equivalentes al 69% del total. En 2022, las encuestas de Datafolha mostraban un escenario más ajustado. Bolsonaro concentraba entre el 55% y el 59% del electorado evangélico, frente al 26% y el 32% de Lula.
Este año, una encuesta de Datafolha muestra que el 52% de los evangélicos se identifica con pautas conservadoras de derecha. Entre ellas aparecen el rechazo al aborto, la defensa de la familia tradicional y el rechazo a la llamada ideología de género.
Pero el PT también avanza. En 2015 creó el Núcleo de Evangélicos. Junto al Movimiento Sectorial Interreligioso, busca reducir el rechazo hacia el partido, la izquierda y Lula. Un sondeo de Quaest de junio reveló que Lula subió siete puntos entre los evangélicos y Flávio Bolsonaro cayó nueve.
Para esta redacción, el dato de fondo es claro: hay un electorado numeroso, conservador y disputado. Eso importa porque define poder político y orientación institucional. Cuando una comunidad así se vuelve terreno de campaña, lo que está en juego no es solo una elección. También es la capacidad de cada proyecto para influir en valores, libertad religiosa y orden social.



