Miami, 11 de julio. Jude Bellingham anotó el gol decisivo en el tercer minuto del tiempo extra. Inglaterra avanzó a semifinales ante Noruega.
David Beckham, 51, saltó, golpeó el aire y celebró junto a sus hijos. Victoria Beckham, 52, permaneció sentada. Cara de piedra.
El momento se viralizó de inmediato. La comediante Jenny Johnson ironizó sobre la sonrisa «contagiosa» de la ex Spice Girl. David respondió en los comentarios del post de Instagram.
«Ella celebraba por dentro, lo prometo», escribió. «Sus reacciones fueron un poco más lentas que las mías.»
En fotos posteriores, Victoria sí se pone de pie y aparece aplaudiendo junto a sus hijos Romeo, 23, Cruz, 21, y Harper, 15. La pareja también fue vista compartiendo un abrazo.
Un comentario también se hizo viral: «Ha visto suficiente fútbol en su vida. No me emociono cuando mi marido me lleva a su oficina.»
Victoria había abordado antes sus expresiones estoicas en su docu-serie de Netflix. Según People, explicó que lleva años pareciendo seria porque en las alfombras rojas David siempre se coloca a su izquierda. Dijo que sonríe mejor desde ese lado; si lo hace desde el derecho, según sus palabras, «parece enferma». Concluyó: «Sonrío por dentro, pero nadie lo ve; por eso parezco tan seria.»
Confirmado: la pareja tiene previsto asistir a la semifinal entre Inglaterra y Argentina, el miércoles en Atlanta.
En desarrollo.
La viralización dice más del escrutinio permanente sobre las figuras públicas que sobre Victoria Beckham. Una mujer que lleva décadas en el ojo mediático no necesita demostrar fervor futbolístico para las cámaras. El libre albedrío de expresarse —o no— es también una forma de soberanía personal. Pulso Global lo anota.


