COLOMBIA (Pulso) — Confirmado. El Gobierno de Abelardo de la Espriella impulsa una estrategia de descentralización con nuevos enlaces territoriales.
Entre las figuras ya mencionadas aparece Clara Lucía Sandoval Moreno, designada el 25 de agosto como gerente para Bogotá. Su tarea es articular proyectos estratégicos de la capital con el Gobierno Nacional y hacer seguimiento a su ejecución.
La Presidencia explicó que Sandoval no reemplaza funciones de la Alcaldía ni crea una estructura paralela. La presentaron como puente entre el Distrito y la Nación. Galán dijo que la interlocución directa con el Presidente y con los ministros se mantendrá.
También figura Valerie Lafaurie, designada en julio como gerente de las regiones. Luego asumió como directora encargada de la Agencia de Renovación del Territorio. Desde el Gobierno la consideran pieza clave para coordinar la relación entre la Casa de Nariño y las regiones.
La estructura incluye además el Fondo Milagro, creado tras la tragedia del 10 de agosto. Ese fondo administrará recursos públicos, privados e internacionales para la recuperación de las zonas afectadas.
Al frente quedó Jaime Andrés Uribe Tamayo. Su tarea será coordinar billonarios recursos, supervisar proyectos y articular el trabajo de los gerentes regionales.
En Pereira, Uribe recorrió zonas afectadas y definió prioridades en vivienda, infraestructura educativa y hospitales. Otro nombramiento fue Juan Manuel Muñoz, empresario y exgerente de la campaña presidencial en el Valle del Cauca. Fue designado gerente regional de reconstrucción para ese departamento.
La señal política es clara. Abelardo concentra interlocución, coordinación y ejecución en una cadena territorial propia. Eso puede acelerar decisiones y ordenar la reconstrucción. También refuerza el poder del Ejecutivo sobre el dinero de los contribuyentes y sobre la burocracia regional.
En un país cansado de la inercia estatal, la descentralización solo vale si trae resultados. Si estas designaciones se traducen en obras, el Gobierno ganará credibilidad. Si quedan en más cargos y más papeles, la promesa de acercar el Estado a los territorios quedará otra vez en el aire.
