Confirmado. Catorce gobiernos emitieron una declaración conjunta este mes.
Estados Unidos, Japón, Australia, Canadá, Alemania, Francia y Nueva Zelanda figuran entre los firmantes. El pronunciamiento reafirma que las reclamaciones territoriales de China sobre el Mar de China Meridional carecen de fundamento jurídico bajo el derecho internacional.
El texto coincide con el décimo aniversario del fallo arbitral de 2016. Ese año, un tribunal establecido bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS) resolvió que la llamada «línea de nueve trazos» de Beijing no tiene respaldo legal. El caso fue iniciado por Filipinas contra China.
El tribunal no se pronunció sobre soberanía de islas. Solo resolvió los derechos marítimos derivados de ellas.
El Ministerio de Relaciones Exteriores chino, según la fuente, sostuvo que el tribunal carecía de jurisdicción. Beijing afirma que sus reclamos se basan en hechos históricos y en su propia interpretación del derecho internacional.
La zona es estratégica. Por esas aguas circula una parte significativa del comercio marítimo mundial. Vietnam, Malasia, Brunéi y Taiwán también mantienen reclamos en distintas áreas del mar.
Lectura de la casa. La declaración conjunta refuerza el eje de democracias de mercado frente al expansionismo de Beijing. La libertad de navegación no es un concepto abstracto: es la columna vertebral del comercio global y de las cadenas de suministro que sostienen economías abiertas. Cada vez que China ignora un fallo internacional vinculante, el costo lo paga el orden jurídico que protege a todos los actores menores de la región. Que catorce gobiernos, liderados por Washington, renueven ese respaldo en bloque es una señal de que la presión sobre Beijing no cede.


