ESTADOS UNIDOS (Pulso) — Donald Trump advirtió este lunes que las negociaciones con Irán son la «última oportunidad» para Teherán. Lo dijo ante periodistas en el Despacho Oval.
«Es la última ocasión que tiene para firmar un buen documento», afirmó Trump. «Si esto no sucede, no habrá más oportunidades», añadió.
El mandatario describió dos fases. Primera: la apertura del estrecho de Ormuz. Segunda: la desnuclearización de Irán. «No pueden tener armas nucleares», repitió.
Trump aseguró que las conversaciones se producen a petición de Teherán, con respaldo de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Catar. En Truth Social fue más duro: «Nada llega a Irán a menos que nosotros lo permitamos».
Sin embargo, fuentes diplomáticas iraníes desmintieron negociaciones directas con Estados Unidos. Según esas fuentes, Teherán solo dialoga con Omán sobre garantías de tránsito por Ormuz.
El contexto económico complica la posición de Trump. El precio promedio del galón de gasolina regular en Estados Unidos ha subido más de un 37% desde el inicio de la guerra, según la fuente. ExxonMobil registró beneficios de 14.500 millones de dólares en el segundo trimestre. Chevron alcanzó 12.100 millones, más de cinco veces el nivel del mismo trimestre del año anterior.
Trump acusó a las petroleras de ganar «demasiado dinero» basándose en la escasez. «Tienen que devolver parte de eso al público», exigió. En junio ya había instruido al Departamento de Justicia para investigar posible «especulación».
Ambas partes firmaron el 17 de junio un memorando de entendimiento para iniciar un proceso de paz de dos meses. Los ataques cruzados se reanudaron después. Teherán declaró cerrado el estrecho y Trump ordenó reimplantar el cerco naval.
Lectura editorial. El bloqueo de Ormuz golpea directamente al consumidor: el surtidor no miente. Trump enfrenta una contradicción visible: la guerra que lanzó infla los beneficios del sector energético que dice defender, mientras el ciudadano paga la cuenta en la bomba de gasolina. La presión a las petroleras para que recorten precios es, en el fondo, una señal política de cara a noviembre. El principio de libre mercado choca aquí con el calendario electoral.



