ESTADOS UNIDOS (Pulso) — Washington/Ottawa, 20 de julio de 2026. Confirmado. La Administración de Donald Trump anunció un nuevo arancel del 50 % a un número significativo de productos canadienses.
El primer ministro Mark Carney respondió de inmediato. Calificó la medida de violación directa del T-MEC. Lo hizo en comunicado oficial este lunes.
«Esta es la más reciente de una serie de acciones comerciales unilaterales de Estados Unidos que comenzaron con la imposición de una serie de aranceles en violación directa del CUSMA», afirmó Carney, según el documento.
El mandatario canadiense añadió que los aranceles al sector automotor también contravienen el tratado. Sostuvo que Canadá «simplemente ha igualado esas medidas» como respuesta.
Carney aseguró además que Ottawa ha presentado «propuestas detalladas e integrales» para modernizar el T-MEC. Prometió intensificar esas conversaciones «en las próximas semanas».
Advirtió que la disputa ha elevado los costos para las familias. Señaló que el impacto es especialmente visible en Estados Unidos.
La Casa Blanca ofreció dos justificaciones. Primera: Trump acusó a Canadá de no gestionar adecuadamente sus bosques. Sostuvo que el humo de incendios en Manitoba, Saskatchewan y Ontario deterioró la calidad del aire en estados del norte de EE.UU., con un costo «incalculable», según fuentes oficiales. Segunda: la Casa Blanca citó restricciones a lácteos estadounidenses, aranceles agrícolas elevados e impuestos sobre servicios digitales.
En desarrollo.
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La escalada confirma un patrón: Washington usa el T-MEC como palanca, no como límite. Para Pulso Global, el dato que importa es el costo real: familias a ambos lados de la frontera pagan más por una disputa que los gobiernos no han resuelto en meses. Carney ofrece negociar; Trump impone primero. El libre comercio que ambos países firmaron queda en entredicho cuando uno de los socios actúa de forma unilateral. La pregunta no es quién tiene razón jurídica. Es cuánto más pagará el consumidor antes de que haya acuerdo.



