ARGENTINA (Pulso) — Milei cerró anteayer una cadena nacional sobre Malvinas. El peronismo no logró un discurso opositor homogéneo frente al anuncio, según consigna la columna de Francisco Olivera en La Nación.
El respaldo llegó desde Washington. Trump dijo en una entrevista con GBNews que sería «saludable» revisar la postura diplomática sobre las islas. Citó dos motivos: la negativa británica a colaborar en el estrecho de Ormuz desde febrero y el malestar por el presupuesto europeo en seguridad. «Es una distancia muy larga», agregó sobre la ubicación de Reino Unido respecto de las Malvinas.
El ministro de Economía se reunió con su par norteamericano, Scott Bessent, en encuentros previos. Santiago Caputo reapareció como articulador de la jugada y escribió en Twitter: «Inglaterra es el pasado. Argentina es el futuro». Milei repitió la idea horas después en la cadena: «Malvinas es el futuro, no solamente una cuestión de nuestro pasado».
El empresario Daniel Hadad había anticipado el movimiento en diciembre, en una entrevista radial. En abril, Reuters ya había publicado un correo del Pentágono que evaluaba revisar el apoyo diplomático a Londres.
Quedan incógnitas abiertas. Entre ellas, si eventuales sanciones alcanzarían a empresas como la británica Rockhopper (35% del proyecto Sea Lion) o a la israelí Navitas Petroleum (65%), y si eso podría enfriar inversiones frente al potencial de Vaca Muerta.
El trasfondo económico no acompaña con la misma fuerza. La recaudación de agosto mostró una caída significativa, según la columna, en la antesala de la campaña hacia octubre de 2027.
El golpe diplomático reordenó la agenda pública tras meses de Gobierno a la defensiva. Pero el desafío de fondo sigue siendo económico: convencer a inversores de que el ajuste fiscal es irreversible. La reforma pendiente de la carta orgánica del Banco Central aparece como la prueba concreta de esa apuesta.


