Confirmado. El primer satélite nuclear comercial de la historia ya orbita la Tierra.
Se llama BOHR. Es un CubeSat construido por la empresa estadounidense City Labs. Despegó el 7 de julio desde la Base de la Fuerza Espacial de Vandenberg, California.
El lanzamiento se realizó a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX. La misión fue Transporter-17. Llevó un total de 81 cargas útiles hacia distintas órbitas terrestres.
El objetivo central es probar la tecnología NanoTritium. Se trata de una fuente de micropotencia betavoltaica. El sistema aprovecha partículas beta emitidas por la desintegración del tritio. Esas partículas se convierten en electricidad mediante un semiconductor.
Según City Labs, el método difiere de los generadores termoeléctricos de radioisótopos usados en misiones como las sondas Voyager de la NASA.
BOHR mantiene energía solar para sus funciones generales. El sistema NanoTritium opera como demostración tecnológica. La misión busca evaluar viabilidad en condiciones reales de operación espacial.
City Labs señaló una aplicación concreta: zonas de sombra permanente, como los polos de la Luna. El polo sur lunar figura entre los escenarios prioritarios. Allí, según la fuente, la NASA concentra parte de los planes del programa Artemis. La razón: presencia de hielo de agua y potencial para operaciones de larga duración.
En desarrollo.
Esto es lo que se sabe: la libre empresa vuelve a adelantarse. Donde las agencias estatales tardaron décadas, una compañía privada lanzó una solución energética compacta y autónoma. Si NanoTritium supera la prueba orbital, el mercado espacial comercial tendrá una herramienta que reduce dependencia de la luz solar y abre rutas hacia la Luna sin esperar el ritmo de los presupuestos gubernamentales. La innovación, una vez más, llega desde el sector privado.



