USA (Pulso) — Nueva York — Cam Schlittler arrancó dominante. Ponchó al lado en el primer inning con 17 lanzamientos. Ohtani, Pages y Freeman cayeron ante fastballs de 100, 99 y 96 mph respectivamente.
Pero los Dodgers cambiaron el plan. Comenzaron a acumular pitches con foul balls. El segundo inning le costó 27 lanzamientos. El tercero, otros 27.
Shohei Ohtani conectó un doble de 111.1 mph en el tercer inning para poner el 1-0. Freddie Freeman agregó un sencillo remolcador: 2-0.
En el quinto, Schlittler golpeó a Tommy Edman con un fastball en cuenta 0-2. Edman anotó en un doble de bloop de Pages. El mánager Aaron Boone lo retiró con déficit de 3-1.
Cifras finales del abridor: 4⅓ entradas, 3 carreras, 8 ponches, 20 swings fallados —récord personal, superando su marca anterior de 19—. Los Dodgers le hicieron foul a 27 lanzamientos, 16 con dos strikes.
«Si no puedes llegar al quinto, eso no es una buena señal», dijo Schlittler según el medio. «La miss estaba, los ponches son buenos, pero no importa si no puedes armar una salida competitiva. Me hicieron batallar».
Boone lo respaldó: «Pensé que Cam estuvo muy bien, pero ellos tuvieron muchos turnos al bate pesados. Fue como muerte por mil cortes».
El receptor Ali Sánchez resumió la tarde: «Le pegaron bien a prácticamente todo».
El partido fue el primero de un doble juego. Los Yankees cayeron 8-2.
Pulso Global observa: el desempeño de Schlittler ilustra una realidad del béisbol de alto nivel. Los números brillantes —récord de swings fallados— no garantizan resultado si el rival ejecuta disciplina colectiva. Los Dodgers no ganaron con poder puro; ganaron con paciencia y desgaste. Esa es la diferencia entre una alineación de campeonato y el resto.



