MEXICO (Pulso) — Confirmado. Mauricio Pochettino dejó una escena distendida tras la conferencia de prensa de México y Estados Unidos.
Héctor Moreno visitó al técnico de las Barras y las Estrellas cuando ya había terminado su atención a los medios. Ambos hablaron brevemente sobre temas personales y profesionales.
En ese intercambio, Pochettino confesó su gusto por el tequila. Dijo: «Me gusta el añejo, el blanco y el cristalino. Hoy en la mañana estaba leyendo sobre el tequila, en vez de ver futbol».
Antes de salir de la habitación, el entrenador agregó otra frase que provocó risas. «Si me traen un tequila de México, yo lo acepto», lanzó.
El episodio muestra el costado humano de una cita de alto voltaje deportivo. También deja una postal amable entre rivales que pronto volverán a medirse con presión en la cancha.
Pero más allá de la anécdota, el foco sigue en el partido y en el trabajo de los técnicos. En una región donde el futbol mueve identidad, negocio y atención masiva, cada gesto suma. Aquí hubo uno ligero. Y, por unas horas, sirvió para bajar la tensión.



