USA (Pulso) — Confirmado. La fiscal federal del Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, presentó el viernes una moción para retirar los cargos contra David Hearn, ex olímpico de canotaje de 67 años.
Hearn había sido acusado en julio de destrucción de propiedad federal —un delito grave con hasta 10 años de prisión— por supuestamente arrancar el revestimiento de la piscina reflectante del Lincoln Memorial.
Pirro escribió en el escrito judicial que el daño fue «resultado de una instalación defectuosa del contratista Atlantic Industrial Coatings» y de «la prisa por completar el proyecto» antes de las celebraciones del América 250, en torno al 4 de julio de 2026.
«Dado todo este nuevo material, es difícil atribuir el daño generalizado a un acto de vandalismo», señala el documento de 20 páginas.
La fiscal apuntó directamente al Departamento del Interior. «El DOI proporcionó información menos que completa al inicio del caso», escribió. Según Pirro, su oficina contactó al DOI «docenas y docenas de veces» antes de recibir los documentos que mostraban el origen real del daño. «Si el DOI hubiera sido transparente, el gobierno no habría buscado un gran jurado», añadió.
El contratista, Atlantic Industrial Coatings LLC, recibió un contrato sin licitación. Según fuentes citadas por CNBC, el presidente Donald Trump señaló en abril que eligió a esa empresa porque había trabajado en una de sus piscinas privadas.
Inspecciones recientes revelaron daños «incluso en el centro de la piscina, donde un vándalo no intentaría pelar el revestimiento», admitió la fiscalía. Cuatro días antes de la moción, la defensa ya había presentado un escrito indicando que el propio testigo del gran jurado declaró que la propiedad «ya estaba dañada antes de que el señor Hearn la tocara».
Los abogados de Hearn —Norm Eisen, Mary Dohrmann y Steve Levin— exigieron disculpas: «El gobierno actuó con el método de disparar primero y apuntar después. La administración le debe una disculpa al señor Hearn».
La Casa Blanca no respondió a las solicitudes de comentario. El Departamento del Interior tampoco.
Lectura editorial. Lo que queda en pie es una cadena de fallos institucionales costosa en todos los sentidos. Un contrato sin licitación, adjudicado con criterios cuestionables, derivó en una obra apresurada que arruinó un monumento nacional. El aparato estatal luego señaló a un ciudadano inocente para desviar la atención. El dinero de los contribuyentes financió la renovación fallida y también la persecución judicial. Eso no se borra con una moción de retiro.



