ARGENTINA (Pulso) — El barril de Brent superó los USD 100. El detonante: nuevos ataques de rebeldes hutíes contra petroleros sauditas en el Mar Rojo.
La escalada entre Estados Unidos e Irán sumó presión. El Estrecho de Ormuz —por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial— está bajo amenaza. Los operadores incorporaron una «prima de riesgo» y el precio escaló con fuerza.
Lo que gana Argentina
Según estimaciones de mercado, un barril a USD 100 le permite al país sumar unos USD 5.000 millones adicionales en exportaciones de hidrocarburos. Vaca Muerta es la principal beneficiada. Su producción viene creciendo y es motor clave de ingreso de divisas.
Las empresas del sector reaccionaron en Wall Street. Vista subió 3%, rozando los USD 70. YPF cerró con una leve baja del 1%, pero se mantuvo cerca de los USD 52.
Un precio alto también vuelve viables proyectos que a USD 60 o USD 70 resultarían menos atractivos. Más inversión, más perforación, más expansión.
Lo que complica
El mercado local no está desconectado del precio internacional. Las refinerías toman como referencia el valor del crudo. Un Brent sobre USD 100 presiona al alza el precio de nafta y gasoil. Por ahora, según la fuente, YPF no tiene planes de subir precios en surtidores. Depende de cómo evolucione la cotización.
El sector agropecuario depende del gasoil para sembrar, cosechar y transportar. Si el combustible sube, suben los costos del productor.
Además, el salto del barril complica la desinflación en Estados Unidos. La tasa a diez años trepó hasta 4,70% anual. Los bonos argentinos sufrieron. El riesgo país volvió a superar los 430 puntos básicos, alejando el acceso al financiamiento externo.
Lectura editorial
El escenario confirma una paradoja clásica de las economías productoras: el mismo precio que enriquece al exportador encarece al productor interno y tensiona las finanzas públicas. Para el modelo Milei, que apuesta a Vaca Muerta como ancla de divisas, el rally del crudo es una oportunidad real. Pero la ventana se cierra si la presión sobre combustibles y tasas globales erosiona el poder adquisitivo y encarece la deuda. El libre mercado da y cobra al mismo tiempo.



