Confirmado. El Brent cerró la semana en un rango de $82 a $92 por barril. El detonante: anuncios diplomáticos y acciones militares entre EE.UU. e Irán.
Las inflexiones fueron tres. El lunes 27 de julio, una tregua aparente hundió los precios más de un 5%. El miércoles 29, un ataque iraní con misiles contra una base de EE.UU. en Jordania los disparó más de un 7% en un solo día. El viernes 31, Trump declaró que «perdía la fe» en los negociadores iraníes; los precios remontaron con moderación.
Los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb siguen siendo el arma de presión central. Según la fuente, alrededor de 13 millones de barriles diarios cruzaron Ormuz y más de 4 millones salieron por el mar Rojo. Los hutíes atacaron tanqueros saudíes e infraestructura crítica, incluyendo el terminal de Yanbu y terminales en Jizán y Yanbú. Arabia Saudita y EE.UU. respondieron con bombardeos contra blancos hutíes.
Ucrania amplió el mapa del conflicto. Atacó con drones de largo alcance un buque iraní en el mar Caspio que, según la fuente, presuntamente transportaba armamento y misiles hacia territorio ruso. Dos conflictos antes estancos ahora se conectan.
En Gaza, Hamás anunció la aceptación de un acuerdo de desarme mediado por la Junta de Paz que promueve EE.UU. Israel no respondió. En el sur del Líbano, el ejército israelí continúa operaciones contra infraestructura de Hezbolá.
Trump, en tanto, aprovecha la relación cada vez más distante entre Irán y los países árabes del Golfo Pérsico para presionarlos a establecer relaciones con Israel mediante los Acuerdos Abraham, según el informe.
China negoció directamente con los hutíes para que sus buques tanque cruzaran el mar Rojo sin represalias. Un movimiento unilateral que fragmenta la presión logística occidental.
En Venezuela, la producción se ubicó en 953.000 barriles diarios. Los apagones afectaron operaciones. Las dudas sobre la capacidad del esquema político actual para atraer inversiones persisten, según la fuente.
Lectura de la casa. El mercado reacciona a percepciones, no a física de suministro: esa es la lección de la semana. Quien controla el relato diplomático mueve miles de millones. Venezuela observa desde afuera: con crudo en el subsuelo y sin capital privado que lo extraiga, cada dólar de prima geopolítica que no captura es dinero de los contribuyentes venezolanos que se evapora. El aparato estatal que ahuyenta la inversión no es víctima de la volatilidad global; es su propio obstáculo.



