COLOMBIA (Pulso) — El expresidente Gustavo Petro publicó este domingo en su cuenta de X que durante su administración (2022-2026) dio una «lección de cómo crear centenares de miles de empresas a los raquíticos capitalistas colombianos».
En el mismo mensaje, Petro calificó de «desvirulados» a los dirigentes gremiales. Afirmó que ellos y los empresarios «hacen que la iniciativa privada se suicide».
El pronunciamiento llegó horas después de que el presidente de la Andi, Bruce Mac Master, alertara sobre los riesgos de un dólar cercano a los $3.000. Según Mac Master, ese nivel afecta negativamente el empleo y la producción. Reduce la competitividad de exportadores y fabricantes nacionales.
Mac Master recordó que el Banco de la República anunció un programa de compras de hasta 4.000 millones de dólares. Sin embargo, según el dirigente, solo se han adquirido alrededor de 400 millones de dólares. Calificó ese impacto como «pequeño».
La Andi solicitó al Banco de la República evaluar una reducción de tasas de interés. También propuso mecanismos para desalentar flujos de capital internacional que presionan a la baja el valor del dólar.
Los sectores más afectados por la apreciación del peso, según Mac Master, son la caficultura, la floricultura, la caña de azúcar, el cacao, la industria textil y segmentos de materiales industriales.
Petro también recordó un discurso en que calificó de «irrespetuosos» a los miembros de la junta del Banco de la República por haber subido tasas sin esperar más datos.
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La ironía es difícil de ignorar. Un exmandatario que expandió el aparato estatal, elevó la carga regulatoria y confrontó al sector privado durante cuatro años ahora se atribuye el mérito de crear empresas. La libre empresa no se construye con lecciones presidenciales: se construye con reglas claras, seguridad jurídica y un Estado que no estorba.
Mientras Petro publica en redes, la Andi gestiona en silencio los daños reales: sectores exportadores bajo presión, reservas insuficientes y tasas que el mercado pide revisar. Eso es lo que deja la herencia del petrismo a la economía colombiana.


