PERU (Pulso) — El ministro de Defensa, Rafael Belaúnde, anunció este domingo un plan para reforzar el control en penales. La medida suma a las Fuerzas Armadas en el perímetro exterior de los centros penitenciarios.
El primer establecimiento será Ancón I, conocido como Piedras Gordas. Después se sumarán otros cuatro penales, según el equipamiento disponible.
Belaúnde explicó que la inteligencia identifica a los penales como focos de extorsión. Desde ahí se realizan llamadas vinculadas a estas amenazas, según el ministro.
El control estará a cargo de personal militar en retenes externos. La revisión aplicará a todos por igual: visitantes, trabajadores y personal de servicios.
Los equipos incluyen escáneres personales, detectores de metales y sistemas de revisión de paquetes. También hay instrumentos para verificar inhibidores de señal celular.
«Lo que se busca es que nada que no debe estar dentro del penal ingrese», señaló Belaúnde. Los escáneres detectan objetos ocultos en cavidades corporales, según explicó.
Parte del equipamiento llegó por apoyo institucional. Palacio de Gobierno cedió dos escáneres personales para Piedras Gordas. SUNAT aportó equipos de control de bultos.
Ancón I iniciará el esquema en poco tiempo. La ampliación a los otros cuatro penales dependerá del abastecimiento de equipos, indicó el ministro.
Tras completar los cinco establecimientos, el Gobierno evaluará resultados. Con esa evaluación decidirá si ampliar o reducir el esquema.
La extorsión desde penales opera como impuesto criminal sobre comerciantes y empresas. Un Estado que no controla sus propias cárceles difícilmente protege la propiedad privada afuera de ellas.
El uso de las Fuerzas Armadas en un problema históricamente policial marca un giro. Si la medida funciona, marcará un precedente para exigir orden donde el Estado había perdido terreno.


