PERU (Pulso) — Confirmado: el transporte público en Callao se blinda contra la extorsión.
La Municipalidad Provincial del Callao y el consorcio del Corredor Rosado acordaron reforzar los buses con placas de acero y vidrios antibalas.
La medida busca proteger a los conductores de ataques armados.
El Ministerio Público registró 214 atentados con víctimas en Lima y Callao entre agosto de 2024 y mayo de 2026. El saldo: 283 afectados, 152 muertos y 131 heridos.
El alcalde del Callao, César Pérez, confirmó que empresas del consorcio fueron víctimas de extorsión. No reveló nombres, por riesgo de represalias contra ellas.
El blindaje cubrirá el parabrisas y la ventana del conductor. La cabina buscará resistir disparos.
Ambas partes, municipio y consorcio, compartirán el gasto. La comuna negocia con empresas de blindaje un «costo social» para abaratar la instalación.
Más de 50 buses ya cuentan con cámaras de seguridad y GPS. Son monitoreados desde la central municipal del Callao. El plan es conectar esas cámaras a las centrales de seguridad C2.
La meta: blindar toda la flota del Corredor Rosado antes de que termine 2026.
El Corredor Rosado conecta Mi Perú, en Callao, con la plaza Dos de Mayo, en el Cercado de Lima.
En desarrollo. La implementación será progresiva, según confirmó el municipio.
La extorsión funciona como un impuesto criminal sobre el transporte público. Las empresas, no el Estado, terminan pagando la factura de la seguridad de sus propios trabajadores.
El caso expone un vacío de fondo: cuando el aparato estatal no garantiza el orden, la propiedad privada asume el costo de protegerse. Blindar un bus para llevar pasajeros de un punto a otro es prueba de que el crimen organizado le disputa terreno al Estado peruano.


