CHILE (Pulso) — Confirmado. Iñaki Ortega plantea que la política pública debe cambiar con el envejecimiento.
El economista español sostiene que permitir que la gente trabaje por más tiempo puede ser una respuesta al cambio demográfico. Dice que hoy una persona mayor de 55 años puede tener salud, bienestar y capital social.
Ortega afirmó que el error es seguir viendo a los mayores solo como personas a proteger. Señaló que ese enfoque lleva a decisiones paternalistas y edadistas. También dijo que las personas mayores pueden aportar más a un país.
En su visión, los Estados deben garantizar protección social y salud. Pero advirtió que esos sistemas tienen costo. Agregó que, si se mantiene el mismo esquema, no habrá suficientes personas para financiar el gasto en pensiones y salud.
El economista advirtió que la alternativa es entre reducir prestaciones o aumentar impuestos. Ninguna de las dos, dijo, resulta deseable. Por eso defendió que las personas mayores puedan prolongar su vida laboral o compatibilizar trabajo y pensión.
Ortega sostuvo que así seguirían recibiendo ingresos y pagando impuestos. También dijo que los servicios para una población más longeva generarían empresas y empleo para jóvenes. A eso llamó un «círculo virtuoso».
Sobre Chile, afirmó que el país tiene una esperanza de vida superior a la de Estados Unidos. Dijo además que no tiene sentido mantener la edad de jubilación como si nada hubiera cambiado. Según su planteamiento, quien quiera seguir trabajando y tenga salud debería poder hacerlo voluntariamente.
La lectura es clara. Menos rigidez laboral puede aliviar la presión sobre el dinero de los contribuyentes. También puede ampliar la libertad de quienes no quieren ser expulsados del mercado por edad.
El fondo del debate no es solo previsional. Es productivo. Y toca una pregunta básica: si hay salud y capacidad, ¿por qué cerrar antes la puerta al trabajo?



