PERÚ (Pulso) — Confirmado. Tres atentados armados contra transporte público ocurrieron en menos de 24 horas en Lima y el Callao.
Los ataques dejaron dos choferes muertos. También dejaron heridos a un tercer conductor y a su hijo de 4 años.
El primer crimen ocurrió en la intersección de la avenida Dos de Mayo y el jirón Miroquesada, en el Callao. Allí murió Juan Daniel Velásquez Anca, de 60 años.
Agentes policiales hallaron ocho casquillos de bala en la escena. Las cámaras de seguridad registraron la huida a pie del agresor.
El segundo atentado ocurrió en Pamplona Alta, en San Juan de Miraflores. Dos delincuentes en motocicleta balearon una combi de la empresa San Pedro de Pamplona, conocida como Los Rojitos.
Las balas impactaron al conductor y a su hijo de 4 años. El niño recibió un disparo en el cuello. Ambos fueron trasladados al Hospital María Auxiliadora.
La Comisaría PNP Pamplona II asumió la investigación por cobro de cupos. Conductores de la misma empresa paralizaron sus labores en el Callao para exigir mayor seguridad.
El tercer crimen se registró en Villa El Salvador, en la antigua Panamericana Sur. Un sujeto armado atacó a balazos al conductor de un bus de la empresa Lipetsa, conocida como El Triangulito.
La policía atribuyó este acto sangriento al cobro de cupos. El agresor huyó junto a un cómplice.
La secuencia confirma un deterioro grave del orden público. Cuando el transporte trabaja bajo amenaza, paga el usuario y paga el trabajador.
El Estado queda otra vez bajo presión para recuperar calles, rutas y protección básica. Sin seguridad, la libre empresa se convierte en blanco fácil de la violencia y la extorsión.



