COLOMBIA (Pulso) — Grupo Nutresa acelera su expansión internacional. Jaime Gilinski, presidente de la compañía, confirmó la estrategia en una asamblea extraordinaria de accionistas celebrada en Medellín.
Venezuela: planta de 20 hectáreas y liderazgo en helados
El mercado venezolano concentra la mayor atención. Nutresa avanza en la adquisición de Tío Rico. La operación incluye la antigua planta de Unilever en Venezuela. El complejo industrial mide cerca de 20 hectáreas y más de 200.000 metros cuadrados construidos. Está ubicado a pocos minutos del puerto de Valencia.
Con esa compra, Nutresa obtendría cerca del 55% del mercado venezolano de helados. Gilinski proyecta que las ventas en Venezuela crecerán entre cuatro y cinco veces este año. El objetivo: que Venezuela vuelva a aportar entre el 25% y el 30% de las ventas del grupo en un plazo de dos a tres años.
Ecuador: de US$50 millones a US$200 millones
Durante el primer semestre, Nutresa firmó la adquisición de La Universal, la mayor empresa chocolatera de Ecuador. La operación complementa la compra previa de Yupi. Antes de estas adquisiciones, las ventas en Ecuador oscilaban entre US$40 millones y US$50 millones. La proyección para 2027 es alcanzar alrededor de US$200 millones en ingresos.
Gilinski destacó que Ecuador es productor de cacao. La intención es replicar el modelo colombiano, donde Nutresa compra cacao a cerca de 65.000 agricultores semanalmente.
México y Estados Unidos
En México, Nutresa trabaja en nuevos productos y analiza oportunidades en chocolates. La operación actual sigue siendo pequeña frente al tamaño del mercado, según reconoció Gilinski.
En Estados Unidos, el grupo obtiene entre el 12% y el 13% de sus ventas. Cuenta con Cameron's Coffee en Minnesota, una operación de galletas en Texas y la red Cordialsa, con llegada a cerca de 40.000 puntos de venta. Sobre esa plataforma, Nutresa expande Crem Helado en canales hispanos.
Esta es la lectura de Pulso Global. Nutresa ejecuta exactamente el manual que los mercados emergentes exigen: capital privado, adquisiciones estratégicas y reinversión sin subsidios estatales. La apuesta en Venezuela es audaz; implica confiar en una economía aún frágil. Pero el modelo —propiedad privada, integración industrial, libre empresa— es el único que históricamente reconstruye mercados destruidos por el estatismo. El resultado en 2027 será el veredicto.



