ARGENTINA (Pulso) — El presidente Javier Milei publicó este domingo en X una serie de mensajes contra periodistas que cuestionaron sus políticas económicas.
«Periodistas ignorantes e imbéciles te quieren vender que hacer populismo es empatía», escribió. Añadió: «Estos idiotas útiles son funcionales al populismo. Son parte del problema y jamás serán parte de la solución».
El posteo llegó dos días después de otro ataque directo contra el periodista Bonelli, de Radio Mitre. Milei lo llamó «mierda humana mal cagada» y lo acusó de mentir «cerca de 40 veces» sobre la continuidad del ministro Caputo. También le atribuyó haber difundido un rumor sobre una pelea que habría terminado «en la ambulancia».
Bonelli respondió al aire. «Le pido que cuide su vocabulario. No degrade con sus insultos la institución del Presidente de la Nación», afirmó. Pidió además que Milei se dedique a «solucionar el endeudamiento, el salario y el empleo que no crecen» y a aclarar situaciones vinculadas al exjefe de Gabinete Adorni y al exasesor Cerimedo. El periodista agradeció los mensajes de solidaridad recibidos.
Bonelli reconoció que Milei «tiene todo su derecho de expresar lo que opina de un artículo», pero insistió en el pedido de moderación verbal.
Lectura editorial. El ajuste fiscal de Milei avanza con resultados medibles. Pero la guerra permanente contra la prensa consume capital político y distrae del debate de fondo: si las reformas de libre mercado consolidan o no la recuperación. Insultar a periodistas no refuta datos; los refutan los números. Cuando el jefe de Estado baja al barro del insulto personal, el aparato estatal pierde autoridad moral justo cuando más la necesita para defender políticas impopulares pero necesarias. La institución presidencial, como señaló el propio Bonelli, es más grande que cualquier individuo.


