ARGENTINA (Pulso) — El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó este miércoles la llamada Ley de Inocencia Fiscal 2. El proyecto ingresará formalmente al Congreso el jueves. Su texto definitivo se conocerá al momento de la presentación oficial.
El régimen no crea un nuevo blanqueo. Modifica el esquema de Declaración Jurada Simplificada de Ganancias vigente desde 2025, al que adhirieron alrededor de 330.000 contribuyentes. De ellos, 170.115 presentaron su declaración jurada y unos 99.000 permanecen como borrador sin confirmar.
Los cambios clave, según lo explicado en la conferencia:
- Eliminación de topes: desaparecen el límite de $10.000 millones de patrimonio y el de $1.000 millones de ingresos anuales. - Inversión de la carga de la prueba: ARCA deberá probar la discrepancia, no el contribuyente. - Umbral de discrepancia significativa: se fija en 15%, con un mínimo para evitar exclusiones por montos bajos. - Regularización con plazo: 15 días hábiles para rectificar y pagar diferencias. - Reintegros acelerados: el Estado devuelve montos impugnados con intereses en máximo 45 días. - Pagos inmobiliarios en efectivo: compatibles con el régimen.
El corazón del esquema es el «tapón fiscal»: ARCA no podrá cuestionar el origen de fondos declarados en ejercicios anteriores mientras el contribuyente cumpla las condiciones.
Según el Banco Central, hay US$170.000 millones fuera del sistema financiero frente a un stock de depósitos en dólares de alrededor de US$40.000 millones.
Caputo afirmó: «Para las personas tener los dólares debajo del colchón es un muy mal negocio». El tributarista César Litvin señaló, según la fuente, que la eliminación de topes sumará «un universo significativo de sujetos» y que la inversión de la carga de la prueba «suma tranquilidad». Diego Fraga advirtió que el éxito dependerá de cómo aplique ARCA la norma y alertó sobre posibles «criterios formalistas» que generen litigiosidad.
Pulso Global observa: la lógica es impecable desde el libre mercado. El Estado argentino durante décadas castigó el ahorro con inflación y presión impositiva; ahora intenta revertir ese daño sin penalidades. La inversión de la carga de la prueba es el dato más relevante: pone al aparato fiscal en el lugar que le corresponde. El riesgo real no está en el texto, sino en la burocracia de ARCA. Si el fisco aplica el régimen con el mismo espíritu con que históricamente persiguió al contribuyente, la ley será letra muerta.



