ARGENTINA (Pulso) — Confirmado. Javier Milei reunió este lunes a diputados y senadores de La Libertad Avanza en el Salón Héroes de Malvinas de Casa Rosada. El encuentro comenzó a las 17.30 y duró aproximadamente una hora cuarenta.
Los legisladores dejaron sus celulares en sobres rotulados antes de ingresar. Los esperaron con café, té y medialunas. No hubo foto oficial.
El Presidente usó un pizarrón para exponer el programa económico. Según fuentes que participaron del encuentro y hablaron con LA NACION, la exposición fue «a los gritos». Milei «arengó» a su tropa y les dio «herramientas» para defender mañana en la Cámara la reforma de la carta orgánica del Banco Central.
Desde Casa Rosada informaron oficialmente que Milei explicó la estrategia opositora de instalar «mercados repugnantes» como ejes de confrontación política. También se refirió a la morosidad y sostuvo que debe analizarse sin convertirla en un problema macroeconómico. Según la misma fuente oficial, el Presidente «remarcó que la Argentina lleva 27 meses consecutivos de crecimiento».
Milei acusó, según fuentes presentes, a dirigentes kirchneristas de querer «cubrir a los bancos con dinero de todos los argentinos», lo que derivaría en más inflación o «impuesto inflacionario».
Participaron, entre otros, la secretaria general Karina Milei, el titular de Diputados Martín Menem, el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger, el ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques, el jefe de Gabinete Diego Santilli y el vicejefe Ignacio Devitt. La senadora Patricia Bullrich llegó demorada e ingresó alrededor de las 18.
Bullrich planteó un reparo sobre la morosidad: advirtió que ciudadanos endeudados restringen su consumo y que eso podría afectar la economía en general. Milei insistió en que es un tema de privados.
Como regalo, ejemplares del libro La economía en una lección, de Henry Hazlitt, con prólogo del Presidente.
Pulso Global observa: la reunión revela una Casa Rosada que apuesta a la cohesión interna antes de una semana legislativa clave. Milei eligió el argumento liberal clásico —morosidad como asunto privado, no rescate estatal— frente a voces dentro del propio oficialismo que piden acelerar el crecimiento. El debate sobre la carta orgánica del BCRA pondrá a prueba esa disciplina de bloque.


