NICARAGUA (Pulso) — La Organización de los Estados Americanos pidió una respuesta internacional frente a Nicaragua. La organización calificó de «inaceptable» la exclusión de fuerzas opositoras de los próximos comicios.
La controversia se intensificó después de que la Asamblea Nacional, controlada por el oficialismo, avanzara con una reforma constitucional. Esa reforma establece restricciones para la participación de partidos considerados opositores.
La medida se suma a otras modificaciones institucionales. Según la fuente, esas reformas han concentrado mayores atribuciones en el Ejecutivo y reducido el margen de acción de fuerzas políticas que cuestionan al sandinismo.
El proceso electoral quedó condicionado antes de que los partidos opositores puedan competir en igualdad de condiciones. Organizaciones y dirigentes nicaragüenses en el exilio habían pedido antes a los gobiernos miembros de la OEA que aumentaran la presión diplomática.
La situación representa un nuevo capítulo de la crisis política que Nicaragua atraviesa desde las protestas de 2018. Desde entonces, el régimen de Ortega y Murillo ha enfrentado denuncias por persecución de opositores, restricciones a organizaciones civiles y medios de comunicación, y salida del país de dirigentes y ciudadanos críticos del Gobierno.
Para la OEA, el problema excede la disputa entre el régimen y sus adversarios. La organización lo vinculó con las condiciones en que los nicaragüenses podrán votar y elegir a sus autoridades.
El trasfondo es claro. Cuando el aparato estatal se usa para cerrar la competencia, pierde el ciudadano. Gana el poder concentrado. Pierde la libre elección.
La región enfrenta una prueba básica. O tolera el cierre político, o defiende el derecho a competir en igualdad de condiciones. La OEA ya puso el tema sobre la mesa.



