ESTADOS UNIDOS (Pulso) — La Corte Suprema de Estados Unidos resolvió el 30 de junio mantener el alcance de la ciudadanía por nacimiento. La votación fue seis a tres. El fallo dejó sin efecto la Orden Ejecutiva 14160 del presidente Donald Trump.
La orden buscaba impedir el reconocimiento automático de ciudadanía a hijos de padres con estatus migratorio irregular o temporal. También buscaba restringir la emisión de documentos oficiales asociados a esa condición.
El tribunal ratificó que los niños nacidos en territorio estadounidense adquieren la ciudadanía de manera automática. El estatus migratorio de los padres no modifica ese derecho, salvo contadas excepciones.
El caso de Dulce Pacheco ilustra el debate. Hija de inmigrantes mexicanos, Pacheco ocupa hoy un cargo municipal en Nueva Jersey vinculado a la gestión de infracciones de tránsito. Sus padres llegaron al país trabajando como cocineros, meseros y limpiando casas. Con el tiempo consolidaron una empresa de construcción dedicada a remodelación y reparación de viviendas.
«Si no hubiese nacido en este país no podría haber obtenido otras oportunidades de crecimiento», declaró Pacheco a CNN. Sobre la orden ejecutiva de Trump, señaló: «Sería regresar a un país al que nosotros no conocemos».
Confirmado. El fallo es definitivo en esta instancia.
Esto es lo que se sabe: el tribunal cerró la vía ejecutiva para modificar el jus soli. La administración Trump buscaba una restricción por decreto; la Corte respondió con la Constitución. El debate sobre quién financia los servicios públicos que demanda la inmigración masiva —escuelas, hospitales, burocracia bilingüe— sigue abierto. Ese costo recae sobre el contribuyente americano, y ningún fallo judicial lo resuelve.



