ESTADOS UNIDOS (Pulso) — Confirmado. Los Dodgers avanzaron al NLCS tras vencer 4-1 como visitantes a los Atlanta Braves.
Minutos después, empezaron a circular videos de Kiké Hernández en plena celebración. Se le vio vertiendo alcohol sobre personas dentro del vestuario.
Dave Roberts reunió antes al equipo y dijo: «I want to give props to Kiké». Hernández respondió: «I do this s—. F— you talking about?»
Luego comenzó la lluvia de champagne en el vestuario de visitantes en Truist Park. Hernández apareció empapado junto a David Vassegh, conductor de «Dodger Talk», quien también terminó cubierto por el alcohol.
Vassegh le dijo que era el «hype man» de Edwin Díaz. Hernández contestó: «I’m the hype man for a lot of people. That’s part of why I’m here».
Más tarde bromeó con el conductor sobre un supuesto «wet t-shirt contest» y cerró el intercambio con «Nice nipples».
La reportera Kristen Watson también recibió champagne al inicio de su entrevista. Hernández le dijo: «Oh, baby, that’s cold», y luego: «But it feel so good».
Ya en la charla, Hernández recordó que estos triunfos no deben darse por sentados. Dijo que el grupo tuvo que ganárselo y que fue una serie «very well-pitched».
También aportó en el terreno. En el Juego 3 del martes, conectó su jonrón número 17 de por vida en postemporada y dio ventaja de 2-0 a Dodgers en la cuarta entrada.
La imagen deja otra postal de fiesta, pero también de exceso normalizado en un entorno de alta exposición pública. La celebración pertenece a los jugadores. La mesa de prensa no debería terminar dentro del baño de champagne.
En términos institucionales, el episodio también expone la informalidad con la que se mueve parte del aparato deportivo cuando gana. El espectáculo es rentable. El respeto profesional, en cambio, no debería quedar empapado en el camino.