MEXICO (Pulso) — Pesquería, Nuevo León — KIA invertirá 649 millones de dólares en México. Así lo confirmó el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, este 2 de julio en la Mañanera del Pueblo.
El modelo es el Sub EV3, un SUV eléctrico. Se fabricará en Pesquería, Nuevo León.
Ebrard también citó una inversión reciente de General Motors. Según dijo, supera los mil millones de dólares. No entregó más detalles.
«No está fácil competir con México», afirmó el funcionario. Atribuyó el flujo de IED a la posición geográfica del país y a su acceso a mercados de exportación.
Sin embargo, el propio Ebrard admitió un hueco estructural. México fabrica «muy poco» de semiconductores, pantallas y baterías. Esos componentes son centrales en la electromovilidad.
«En vez de estar importando, empiezas a desarrollarlos aquí», dijo. Presentó el proyecto KIA como palanca para construir proveedores y ecosistemas locales.
En paralelo, el secretario informó sobre el arbitraje de Vulcan Materials contra México. La empresa demandó mil 700 millones de dólares. El panel resolvió el lunes: ordenó al gobierno mexicano pagar alrededor de 15 millones de dólares. Según Ebrard, eso demuestra que Vulcan «no tenía razón». Aclaró que el fallo aún no es en firme. Dijo que el gobierno seguirá dialogando con la empresa.
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La inversión de KIA es real y bienvenida. Pero el discurso oficial pasa por alto lo más relevante: el propio secretario reconoció que México importa la mayoría de los componentes que hacen posible un vehículo eléctrico. Sin política industrial concreta —y sin certeza jurídica para la libre empresa— el país corre el riesgo de quedarse como ensamblador de terceros, no como productor de valor.
El caso Vulcan Materials ilustra ese problema. Una disputa de mil 700 millones de dólares resuelta en 15 millones no es necesariamente una victoria: es una señal de que el clima de inversión puede deteriorarse si el Estado actúa primero y negocia después.



