COLOMBIA (Pulso) — Luis Felipe Henao asumió la presidencia de la junta directiva de Ecopetrol. Su primer mensaje fue directo: acelerar el fracking sin más pilotos.
En una columna publicada por El Tiempo, Henao expuso cifras del deterioro energético. Las reservas probadas de gas natural cayeron cerca del 46% en los últimos cuatro años. La producción de gas bajó más del 30%, por debajo de la demanda nacional.
En petróleo, la producción descendió de 850.000 a menos de 750.000 barriles diarios. Los nuevos descubrimientos representan menos del 2% de la incorporaciónAnual de reservas. La exploración, según Henao, está en desplome.
El directivo agregó que Colombia importa hoy más del 30% del gas que consume. Y advirtió: esa cifra seguirá subiendo sin decisiones inmediatas.
En el sector eléctrico, señaló que en los últimos seis años entró en operación menos del 18% de la capacidad proyectada. Los embalses están cerca del 80%, pero los aportes hídricos ya muestran deterioro. El Ideam y la NOAA, según citó, advierten sobre un fenómeno de El Niño de intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre.
Henao recordó que Colombia dispone de recursos contingentes estimados en 2.400 millones de barriles de petróleo y 10.500 gigapiés cúbicos de gas. El 55% permanece bloqueado. Entre agosto de 2022 y diciembre de 2025, el sector aportó $29,6 billones en regalías. Las reservas identificadas podrían generar otros $36 billones para las regiones.
Citó a Estados Unidos y Argentina como referentes. El fracking convirtió a EE.UU. en exportador neto de gas en 2017 y de petróleo en 2020. Vaca Muerta, en Argentina, transformó la balanza energética sin etapas piloto.
El marco legal vigente, ratificado por el Consejo de Estado, ya permite avanzar. Henao sostuvo que el debate no es jurídico: es de voluntad política.
El diagnóstico es inapelable. El aparato estatal bloqueó durante años la única tecnología probada que puede revertir el colapso de reservas. Cada barril no producido es ingreso fiscal perdido, tarifa eléctrica más cara y dependencia energética que paga el ciudadano. La libre empresa y la inversión privada esperan reglas estables. Colombia tiene los recursos. Lo que ha faltado es decisión.



