USA (Pulso) — Confirmado. Gianni Infantino, presidente de FIFA, tiene programada una llamada con el secretario de Estado Marco Rubio poco después de las 9:00 a.m. ET de este lunes. Dos fuentes familiarizadas con el asunto lo confirmaron al New York Post.
El pretexto oficial: hablar del fútbol como herramienta de soft power para Estados Unidos. La realidad, según un informante: «Es protección laboral. No se trata de otra cosa en este punto».
Infantino, de 56 años, lleva días intentando comunicarse con el presidente Trump, de 80, sin éxito. Una segunda fuente lo describió como «aislado» ante la avalancha de cobertura negativa y en busca de «aliados de peso» que lo respalden públicamente.
El detonante es el colapso de su plan para vender activos comerciales de FIFA —derechos de transmisión, patrocinios, licencias y boletería— a un nuevo vehículo llamado FIFA Forward Enterprise. Thrive Capital, el fondo de capital privado de Josh Kushner —hermano menor de Jared Kushner, yerno de Trump—, habría adquirido un 20% de esa entidad por algo más de 4.000 millones de dólares, según el Post.
El plan murió el viernes ante el rechazo casi unánime de las federaciones. Kevin Lamour, director de operaciones de FIFA, dijo a la Associated Press que se sintió «engañado» por Infantino y que desconocía las negociaciones secretas.
La UEFA votó 55-0 para boicotear el Mundial 2030, que se celebrará en España, Portugal y Marruecos. El voto amenaza con dejar el torneo sin estrellas como Kylian Mbappé y Lamine Yamal.
Dentro de la organización suiza, directivos impulsan lo que fuentes internas llaman el Proyecto «Kill The Monster»: una operación para desplazar a Infantino de la cúpula.
FIFA y el Departamento de Estado no respondieron a las solicitudes de comentario del Post.
Lectura de la casa. Rubio ha convertido la diplomacia deportiva en palanca real de política exterior. Que Infantino acuda a Washington antes que a Zúrich revela dónde está el poder verdadero en torno al Mundial 2026. El vínculo con Thrive Capital —fondo de la familia Kushner— añade una arista política que ningún comunicado institucional puede borrar. La libre empresa tiene reglas: transparencia con los socios y respeto a los contratos. Infantino las ignoró. Ahora paga el precio.


