USA (Pulso) — Bryce Harper rompió el silencio. Lo hizo en sus Instagram Stories.
Su argumento: FanDuel lo usó sin su consentimiento. «Lo que ocurrió aquí fue más allá de todo lo que yo sabía o aprobé», escribió, según las fuentes.
El problema es el video.
En la grabación, Harper mira a la cámara y dice: «tu host Bryttanni from FanDuel quería asegurarse de que tu Día de Acción de Gracias fuera muy especial». Esas palabras estaban en el guion que él mismo recibió y leyó.
El contexto es grave. El destinatario era Terry Thompson, cliente VIP de FanDuel. Thompson apostó hasta 18,5 millones de dólares en la plataforma. Perdió más de 1,5 millones solo en FanDuel. Hipotecó su casa dos veces. Vendió parte de su empresa. Perdió cerca de 2 millones de dólares en total. La policía acudió a su domicilio tras perder sus últimos 10.000 dólares.
Thompson demandó a FanDuel y a otros acusados. Esa demanda arrastró a Harper al escándalo.
Harper sostiene que la solicitud llegó como un pedido personal, no corporativo. Cameo tenía una categoría separada para pedidos comerciales. Harper dice que no lo identificó como tal.
La Junta de Control de Juegos de Pensilvania ya investiga el uso de mensajes de celebridades por parte de FanDuel para captar apostadores VIP. La MLB aún no se ha pronunciado sobre si Harper cruzó alguna línea.
Pulso Global observa lo evidente: un jugador profesional cobra por grabar un video, lee en voz alta el nombre de una casa de apuestas y luego alega ignorancia total. Esa defensa es débil. El aparato de marketing de FanDuel operó con precisión: usó la imagen de una estrella para retener a un apostador compulsivo que perdió su patrimonio. El resultado pone en evidencia cómo la industria del juego en línea explota a sus clientes más vulnerables bajo la cobertura del entretenimiento y la fama. La investigación regulatoria en Pensilvania es el paso mínimo necesario.



